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Cuando tus amigos vienen a verte… Algo que aprendí en los últimos años de mi vida es cómo de valioso es el tiempo. El tiempo es el bien más preciado de todo ser humano y me atrevo a afirmar rotundamente que no hay dinero que lo pague. Quizás esto forma parte de la mentalidad teutona, donde cada minuto es apreciado como el mayor tesoro del mundo. Sin embargo, en España nos dedicamos a trabajar, trabajar y trabajar y cuantas más horas extra hagamos, mejor. Las horas extra sin reconocimiento te sirven para mantener tu trabajo, ¡qué injusto! En Alemania aprendí a valorar el tiempo y, por ente, aprendí a regalar mi tiempo a aquellas personas que realmente sabían valorarlo. En toda la tediosa labor de compaginar doctorado con trabajo y vida social, tiempo era lo que me faltaba y tenía que decidir con quién y cómo invertirlo. Exprimía cada segundo con aquellas personas que me hacían sentir bien y me hice más celosa de mi tiempo y de mi libertad. Con tiempo también quiero decir vacaci...
Cartagena, un sueño hecho realidad Con esta era la cuarta vez que venía a Colombia en aproximadamente año y medio. Casi siempre que venía a Colombia me iba a Bucaramanga y aprovechaba los fines de semana para visitar Bogotá. Creo que debería escribir un post sobre cómo la ciudad me conquistó, quizás hasta ya antes de aterrizar por primera vez en El Dorado. Bueno, volviendo al comienzo, mis tiempos libres en Colombia los solía pasar en Bogotá. La ciudad es inmensa y la oferta que hay es todavía más inmensa. Siempre me hacía listas para no olvidar lo que quería hacer y antes de viajar indagaba en Instagram para ver qué más podía descubrir, mejor dicho, qué restaurantes veganos podía conocer o qué actividades culturales había a las que podría acudir.  La primera vez que vine a este país estuve a punto de irme a Cartagena y a Santa Marta aprovechando unos días libres que tenía en medio de mi trabajo. La idea era hacer un pequeño viaje con una mochila de 2 kilos a cuestas duran...
La vivienda Tengo que confesar que hacía ya unos meses que había empezado a mirar pisos y habitaciones en mis ratos libres para ir tanteando el mercado inmobiliario colombiano y saber qué podría permitirme alquilar con mi sueldo. La verdad es que hay cosas realmente bonitas, pero lo que tienen de bonitas, así lo tienen de caras. Principalmente predominan los pisos sin amueblar aunque, a diferencia de Alemania, incluyen cocina pero no la comunidad, lo que aquí llaman administración. Y como los edificios tienen conserjes, vigilancia y zonas comunes bastante amplias, el precio de la administración aumenta considerablemente el coste del alquiler. De hecho, llegué a una conclusión: «cuanto más bonito, más caro». Llegar a un país nuevo, tan lejos de la gente que quieres siempre es un reto y yo me planteé este reto como una prueba. Me vine a Colombia, entre otras cosas, a cumplir un sueño y si no me gustaba este sueño sé que siempre podría volverme, por eso la opción de alquilar un p...
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Los primeros días en Bogotá Llegar sola a una ciudad «desconocida» y quedarte a vivir, también sola, nunca es fácil. Lo experimenté ya un par de veces, la primera en Soria y, aunque fuera España, la morriña salía por cada poro de mi piel. Seguí por Salzburgo, donde los primeros meses fueron bastante complicados, a diferencia de Bremen, donde, por el contrario, los últimos meses fueron en los que peor me sentí, quizás por el invierno tan frío y eterno que tuvimos. Finalmente llegó Saarbrücken. Hace 9 años estaba intentando conseguir amigos, adaptarme a Alemania de nuevo y pensando: «bueno, en seis meses más, me vuelvo a España». Ingenua de mí. Esta es la cuarta vez que empiezo de cero, pero por suerte tenía compañía: mis padres. Ellos me acompañaban y yo asumía la ardua tarea de mostrarles que Colombia no es como lo cuentan, que es un país del que te puedes enamorar y que a veces, cuando llegas, ya no te quieres volver (¡cuánto escucho esta frase! ¿Será verdad?…). Y es que lo...
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La llegada Hoy, prácticamente dos meses después de mi mudanza a Colombia, me decido a empezar con el blog por petición popular, bueno, básicamente por idea de Mario. La verdad es que me costó decidirme, quizás por el miedo a que nadie le interese pero, si soy honesta, me mueve más el hecho de que mis amigos, y aquellos que quieran leerlo, estén informados de cómo me va y qué hago por aquí y algunos dirán: y saber cuándo te vuelves :) La primera idea fue publicar todo en Instagram, pero es difícil saber no sobrepasar la barrera de los posts -fotos- stories de tal forma que Instagram no se convierta en una ventana de tu vida, de tus movimientos las 24 horas y perder tu intimidad y querer convertirte en un amago de "influencer millennial" que tan de moda está ahora. Además esto no va de “likes” sino que va más bien de las “aventuras de Tere en Colombia” (creo que muchos se imaginan mi estancia aquí así). Como dije al comienzo, hace casi dos meses que llegué a Bogotá ac...