Cuando tus amigos vienen a verte… Algo que aprendí en los últimos años de mi vida es cómo de valioso es el tiempo. El tiempo es el bien más preciado de todo ser humano y me atrevo a afirmar rotundamente que no hay dinero que lo pague. Quizás esto forma parte de la mentalidad teutona, donde cada minuto es apreciado como el mayor tesoro del mundo. Sin embargo, en España nos dedicamos a trabajar, trabajar y trabajar y cuantas más horas extra hagamos, mejor. Las horas extra sin reconocimiento te sirven para mantener tu trabajo, ¡qué injusto! En Alemania aprendí a valorar el tiempo y, por ente, aprendí a regalar mi tiempo a aquellas personas que realmente sabían valorarlo. En toda la tediosa labor de compaginar doctorado con trabajo y vida social, tiempo era lo que me faltaba y tenía que decidir con quién y cómo invertirlo. Exprimía cada segundo con aquellas personas que me hacían sentir bien y me hice más celosa de mi tiempo y de mi libertad. Con tiempo también quiero decir vacaci...